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Bitácora de Nacho, 11: Sobre cómo descubrí el pitbull que llevo dentro.

El otro día leí en un artículo que no todos los que beben alcohol acaban siendo alcohólicos. Que la enfermedad puede deberse a multitud de factores, entre ellos la predisposición genética, las experiencias tempranas o las influencias sociales. Creo que a mí solo me afecta la última.

Hasta el día en que tuve la entrevista con Richard entrar sin compañía en un bar un día de labor antes de la hora de la comida y pedirme una cerveza constituía para mí algo nuevo. La parroquia unida, compartiendo el silencio. Me encontré muy cómodo junto a aquellos desconocidos y, cruel ironía del destino, me sentí muy libre. Fue maravilloso descubrir que el mero hecho de beber no requiere de una excusa tipificada en el código social.

Sí, estoy de acuerdo, en la mayoría de los casos todo esto no tiene por qué suponer un problema, pero es que todo ocurrió demasiado deprisa. Mi necesidad de agradar a los demás no se disipó con el alcohol, sino que derivó en una penosa inercia de llamar la atención a través de un perfil lastimero que lo traducía todo en odio hacia mí mismo.

Por querer agradar a Ricardo dejé a un lado el proyecto del libro y me vendí al vulgo por un puñado de historias que no sabía ni cómo escribir pero que al final, gustaban a los lectores. Presión, ansiedad, ambición desmesurada, soledad mal gestionada y el alcohol, que siempre a mano, no cesaba en su intento de seducirme. Lo peor es que no te das cuenta y que en todo momento piensas que estás haciendo lo correcto. Las modelos posan, los cocineros cocinan y los junta letras, beben. Read More

#Xoxanna (2×03) Aunque suene extraño, no todo es dinero en esta vida.

 

¿A TI NO TE GUSTA EL DINERO, NENE?

Agosto 2009

 

––Claro que me gusta, Úrsula, pero el dinero me está llenando de mierda hasta los lóbulos de las orejas, ¿me entiendes?

Úrsula era el nombre en clave de mi representante de zona geográfica y representante de zona geográfica era el nombre en clave de madame. Una señora que tosía tanto como fumaba negro y que parecía no haberse desmaquillado desde la legalización del partido comunista. Tenía un despacho en el centro de la ciudad con un rótulo frío e insulso de una consultoría de estudios de mercado que actuaba de tapadera para blanquear mi dinero. Un dinero que pasaba putas para ocultar hasta que quedaba con ella. Las cajas de cartón que tenía en mi cuarto —en cuyo canto se podía leer: apuntes de la carrera,— no daban a basto para guardar los billetes. Incluso, en ocasiones, algunos asomaban por los orificios de respiración. Mi habitación apestaba a dinero y yo lo camuflaba con olor a marihuana.

––Firma estos papeles, acabas de hacer un estudio de cliente misterioso para el Banco Santander y han quedado muy satisfechos contigo. Tanto que la marca que los representa ahora mismo, Ferrari, te ha dado un plus por la buena imagen que han arrojado tus resultados sobre la firma. Read More

Bitácora de Nacho, 10. Dirección: infierno.

Mi nuevo jefe, curioso personaje. Es como si tuviese dos puertas; una abierta al público y otra cerrada a cal y canto. La puerta abierta es un señuelo, un trampantojo: Él es Ricardo Vesga, CEO y fundador de una influyente plataforma de opinión con cientos de miles de suscriptores que ha recibido, por tres años consecutivos, el premio nacional al mejor blog de actualidad y bla, bla, bla. Puede que para los demás pase desapercibida la existencia de la otra puerta, pero para mí, la extremada efusividad y pedantería con la que defiende su cara más visible no es más que una prueba fehaciente de que la parte oculta es la que más peso tiene dentro su personalidad.  Ya veremos cómo fluye todo. Read More

#Xoxanna (2×02) Ser gigoló

 

SER GIGOLÓ

Febrero 2009

 

Mi círculo de conocidos por aquel entonces se reducía a un grupo de retrasados que vomitaba pastillas enteras en los suelos de las discotecas y que pretendía hacer de ello un estilo de vida. Yo trataba de mantener cierta distancia respecto de aquella panda de drogatas, pero me lo pasaba bien con ellos. No veía más opciones y al fin y al cabo, era un modo de salir de casa, de sentir que participabas en ese proceso sobre el que tanto énfasis ponían los profesores de la universidad en las clases: Socialización. Read More

#Xoxanna (2×01). Las setas mexicanas.

La película fue bien y tuvo éxito y dio que hablar y todo eso. Álex dijo que era la balanza más equilibrada del cine independiente español de la última década. Eso viene a significar algo parecido a esto:

En el mundo del cine al parecer pueden ocurrir dos cosas, que hagas una película que vaya bien en taquilla pero floja para la crítica, lo cual significa que recuperas al menos el dinero que has invertido y puedes pagar algo simbólico a los actores y al equipo que está detrás de todo lo que has visto, o que hagas una película que vaya floja en taquilla y sea buena para la crítica, lo cual es bueno en impacto pero malo para las arcas.

Yo antes no entendía de estas cosas y me daban igual, ahora entiendo de ellas y me siguen importando poco. Lo que sí me importa y me gusta es que Xoxanna está contenta, aunque haya días insoportables o no entienda nada de lo que diga en sus vídeos de Instagram y todo eso.   

Resulta que ahora hay un nuevo “ente” en nuestras vidas: Instagram. Sí, algunas parejas tienen hijos, otras gatos o perros u otras mascotas exóticas. Nosotros tenemos a Instagram, bueno, ella está más implicada que yo en todo eso.

Todo lo que hacemos se graba en directo o se fotografía o se etiqueta en no sé que marca porque a ella le regalan cosméticos o ropa o entradas para un evento lleno de gente obsesionada con ser importante. Ella se ocupa de todo y yo aparezco por detrás de actor secundario. En el fondo me divierte, me gusta verla feliz y si soy sincero, se le da muy bien. Es verdad que la gente nos regala cosas, nos invita a sitios y que allá donde vamos conocemos a otra gente que nos contrata para cosas que están bien remuneradas, así que todos felices. El escritor y la actriz, eso dicen todos.

Con Álex y el Actor Perfecto seguimos quedando. Nos vemos en muchos eventos y programas de radio y televisión y todo eso. Han pasado de ser compañeros de trabajo a amigos de esos con los que mantienes contacto. Ahora estoy centrado en escribir una novela. De la película se hizo un libro de relatos que se vendió bien y todo eso, pero tengo que seguir, escribir es lo mío, y ahora que tengo más visibilidad no me puedo permitir el lujo de parar.

Uno de los relatos o pasajes de nuestra vida que más gustó del libro que se hizo fue el de las setas mexicanas. Narra algunas de las cosas que nos pasaron justo después del estreno de la película.

El relato es este: Read More

Bitácora de Nacho. 09: La historia de Fernando, Richard y La Bestia.

Debería controlar esa pulsión que me somete por completo a agradar al prójimo, es como si viviese continuamente en un concurso que tengo que ganar, es insoportable. En el mismo día he pasado de trabajar sobre la estructura de un libro serio a querer aparecer en una web de refritos, sátira y cotilleo. No quiero dejar de trabajar en el libro

Siento que todo el relato está configurado para gustar al gran público, siento que me he prostituido, siento unos nervios que laceran mis entrañas; es como si me hubiera comido un bocadillo de concertinas.

Por otra parte, es como si me gustase digerir comidas así, como si en el fondo, supiera que ése es el camino que debo emprender y que, de una manera u otra, acabaré por encontrar un medicamento que me permita sobrellevar el dolor.

Pienso en los clientes del martes por la tarde en el bar, en los padres cuyo único solaz es el vermú del sábado y el domingo, rezo por no convertirme en alguien así.

Tengo miedo.

PD: Últimamente sueño con retretes atascados que se desbordan. Me los encuentro atascados, los desbordo yo, luego huyo. (Mirar qué significa). Puede ser por la espera, que me consume. Ha pasado bastante tiempo desde que Lorena me dijo que a su jefe le había gustado el relato y no he recibido ninguna llamada.     Read More

#Xoxanna (1×06 FINAL). Hemos venido aquí a morir.

Hemos venido aquí a morir. Como si fuese un refugiado, espero a que la mansión se reduzca a escombros en cualquier momento. Así lo siento pero a su vez, y esto me aterra, albergo en lo más hondo de mí una sensación que grita que el causante del derribo puedo ser yo. Es como un lejano parpadeo.

Ya estamos todos; la última en llegar ha sido Almudena. Se ha sentado a mi lado, me ha cogido la pierna y al mirarnos, nos hemos puesto cara de carne; en persona parece más menguada. El cálido tono de su acento granadino me ha templado la oreja tras fundirnos en un abrazo.

Xoxanna me evita de una forma cruel e intencionada; con su actitud, consigue que sienta que el más mínimo vínculo que podría perdurar entre nosotros se haya extinguido para siempre. Cualquier gesto suyo hacia un tercero desprende más afecto que su indiferencia hacia mí.

El anfitrión se pasea con un pijama de seda color gris-alivio-de-luto que deja poco a la imaginación; a nadie se le ha pasado por alto que la tiene grande y que carga hacia la izquierda. Está nervioso, como si acabase de sufrir una fuerte descarga eléctrica y no para de agasajarnos con bebida y comida; todos decimos el típico «no gracias» y esperamos a que pase algo que nos advierta del motivo de esta improvisada reunión. Read More

Bitácora de Nacho.08: Mamá, ¿por qué esos dos caminan atados de la mano?

Recuerdo especialmente el día de mi octavo cumpleaños. En el colegio era tradición que el día de tu cumpleaños llevases bolsas de chuches para todos tus compañeros. Una tienda de golosinas frente a la puerta de salida se encargaba de prepararlas.

“Eso son mecanismos de integración que refuerzan el borreguismo entre los compañeros, Nacho, tú no necesitas eso”, dijo mi madre. Mi padre sacudió la cabeza sin restar atención a la carretera, íbamos camino del colegio. Estaba serio, enfadado por algo.

Cuando llegamos dejó el coche en doble fila, mi madre se quedó dentro y él me acompañó a la puerta. Antes de despedirse, me dio un billete de dos mil pesetas.

“Por lo menos invita a algún amigo a algo”, me dijo. “A la salida vendremos a buscarte e iremos a cenar por ahí, luego a la ópera”, añadió.

No supe que hacer con tanto dinero. En el recreo me acerqué a una niña que me gustaba y tras enseñarle el billete, le dije que si quería venir a cenar conmigo luego. La niña se lo dijo a sus padres y los profesores llamaron a los míos y yo no entendí qué había hecho mal.

Por la tarde, esperé a mis padres en la salida; se retrasaron diez minutos. Llegó mi padre en coche y me hizo una señal desde el otro lado de la carretera, crucé corriendo por donde no había semáforo y sentí una rara excitación. Mi padre no me regañó. Read More

#Xoxanna (1×05). La vida a punto de salir por la puerta.

Xoxanna y yo no pasamos por nuestro mejor momento. Individualmente estamos anulados y como pareja sólo buscamos hacernos daño. Yo, más que anulado, me estoy desfigurando poco a poco. No me reconozco en muchos de los actos (no digamos ya pensamientos) que tengo a lo largo del día. Es como si alguien que llevase mucho tiempo escondido en mi interior estuviera asomando la cabeza. Ese alguien no me gusta, sobre todo porque tengo la sensación de que le conozco y eso me aterra. Lucho a diario por mantenerlo enterrado, pero el estrés, la pena y la frustración no ayudan nada. El sueño que tuve el otro día, en el que Xoxanna volvía del trabajo (de uno que no tenía) fue tan lúcido que ahora recuerdo cosas y las confundo con mi imaginación. Dudo de haber hecho cosas de las que me pueda arrepentir.

Confundo realidad con ficción. Nunca había escrito bajo encargo y mucho menos sometido a esta presión. Escribir sobre nosotros me está conduciendo hacia el abismo de la locura.     Read More